Realismo mágico
Es muy difícil definirlo. Pudiera pasar una vida intentando buscar un por qué y cientos de cómos y ninguno parecería lógico o aceptable. No lo sé. Es inimaginable, es incuestionable, irracional, simplemente inexplicable. Aunque hace mucho tiempo que no lo cuestiono, lo cierto es que no deja de sorprenderme y cada vez me sorprende más y más, tanto, que ya he dejado de pensar que “ahora sí ésto es lo último, no puede existir algo más sorprendente que ésto” y mejor me pongo a pensar que en realidad lo que sigue me dejará boquiabierto nuevamente y cansado y con un odio pequeñito hacia el descuido de no querer estar y terminar estando de más convirtiendo ésto en una obra maestra del realismo mágico.
Deprimente, irresponsable, agobiante, sofocante; no llega a ser intolerable porque lo inoportuno que se ha vuelto logra provocar una sonrisa que eleva el humor, no momentáneamente, sino por un largo rato, haciéndome sentir como flotando, en medio de la nada.



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