Nada nos queda ya

¿Qué nos hace falta por vivir? Nada hay debajo de este sol que tú y yo no hayamos probado. Nada nos queda ya por vivir, juntos, o separados. ¿Qué podemos rescatar de un desierto? ¿Qué utilidad tiene el agua que se evapora al caer? ¿Cómo obtener frutas de la leña?

Siempre pensé que Alejandro era un buen nombre, y que probablemente yo lo hubiera llevado con honor, pero no tuve esa oportunidad; sin embargo,he vivido gran parte de mi vida como Alex, como el Alex que la teoría señala como lo mejor, pero que no desea estar con nadie, y que no es suficientemente deseado por Joanna. Alex, el eterno inmaduro que no sabe lo que quiere pero sí sabe lo que no quiere. Alguien con ideas que parecen traídas de un mundo alejado de nuestro sistema solar, que pocos entienden, que muy pocos comparten. Alex, con ideas de compromiso que desmayan a cualquiera, con nulas ganas de dejar su lugar de niño a nadie más. Comprometido únicamente con la libertad. Alex, el que cambiaría todo eso por Johanna, quien siempre cambia de lugar, justo antes de ser alcanzada. Joanna, a quien la decepción le resulta la mejor de las ilusiones.

Joanna, quien fuma exquisitamente, parece consolar sus problemas en un amor que jamás se atreverá a probar. Tú me has probado hasta hartarte y aún así tienes fé en que no habrá nada mejor, o peor, que nosotros. Alex, a quien parece no importarle nada, cambiaría todas sus convicciones, que no son las de naciemiento, por ella, aunque eventualmente regresaría a ser el mismo, porque él jamás se traicionaría a sí mismo. No lo hará.

Con cerrar los ojos Alex y Joanna se encuentran, se comunican, y con voltear a ver el reloj un par de veces al día, se reconocen. Pero la experiencia les dice que estarán mejor añorando una vida juntos, que viviendo una vida juntos. Juntos desearán separarse y separados se saborearán mejor, se inspirarán mejor. La propia lejanía les sienta mejor que mi boca a tu sexo.

Mi conciencia probablemente se llama Alex, y en este momento me recita el futuro y yo pongo al máximo el volumen de iPod para no escucharla y con los ojos nublados haré como que me sorprendo cuando pasen las cosas. No hay nada nuevo para ti y para mi, pero habremos de comprobarlo una vez más. Como cuando leo Aura, y espero que Felipe no lea ese anuncio nunca, y que si lo lee no lo atienda, y que si lo atiende no acepte el salario, y que cuando esté en la puerta de la casa, al ver por última vez la calle, desee no entrar y largarse. Pero siempre cae, y hacen de él lo que quieren, y termina solo, sin saber qué sucedió, sin estar seguro de que todo eso fue real o si despertará en cualquier momento para continuar su cotidiana vida llena de conocimientos y pobreza.

Nada hay entre tú y yo que sea nuevo, nada. No podremos rescatar nada de un desierto, ni podremos recuperar el agua que se evapora al caer ni obtendremos frutas de la leña, pero necesariamente, irremediablemente, querremos comprobarlo siempre una vez más, siempre, hasta la muerte.

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