Sin decir adios

Es que nunca sabrás todo lo que había aquí para ti:
No conocerás lo que existe detrás de la máscara que me pongo todas las mañanas antes de salir de mi casa para sobrevivir este mundo al que no pertenezco.
No verás nunca el brillo en mis ojos provocado por ver tu cuerpo despertando en mi cama.
No sentirás los latidos de mi corazón al abrazarte, ni los escucharás al recibirte en mi puerta.
No escucharás mis historias simples, contadas sin un ápice de emoción, que te provocarían sonreír y que te harían quererme más.
Este invierno que aún empieza lo pasarás sin mi calor y caminarás con las dos manos en los bolsillos porque ninguna podrá tocar mi mano húmeda.
Tendrás la satisfacción de andar por la vida con la conciencia tranquila, pero con el corazón vacío.
No me verás esperarte en la esquina de tu casa con los brazos abiertos ni me reconocerás en la calle cuando nuestras miradas vuelvan a cruzarse.
Nunca probarás un café hecho con mi receta secreta, y nunca lo tomarás en esa taza verde que tanto te gusta.
No mirarás nunca el paisaje al amanecer con mis manos al volante y jamás comprobarás que visto a través de mis ojos sería aún más hermoso y colorido.
Ese viaje, planeado tantas veces, no tendrá mis comentarios sarcásticos que dibujan una mueca en tu rostro que no tiene que ver con el dolor ni la rabia.
No sonreirás nunca como lo harías al escuchar mi voz despertarte a media noche para decirte tengo frío o afuera está muy oscuro.
No beberás la sangre de mis heridas cuando tropiece ni lameré las tuyas cuando el mundo te muestre que nadie es mejor que yo.
Mi hombro derecho, el mejor consuelo para las lágrimas instantáneas, no lo tendrás cuando mi rumor se abrace a tu soledad.
No comprobarás que las palabras dichas no eran por la mera emoción del momento.
Nunca te darás cuenta del arrepentimiento que inunda mi cara por haberte regalado aquella navidad que tú combinaste con vino y excesos.
No lograrás ver mi rostro en tus sueños nunca ni soñarás con el día que puedas regresar; no existe tal cosa.
No sabrás que dentro de mi cráneo hay un cerebro listo para llenarlo de recuerdos tuyos, de memorias de ti, y nunca te contaré cuántos recuerdos quiero crear con mi boca sobre tus labios, y tu boca.
Nunca sabrás lo que estas manos acostumbradas a recibir, pudieron haberte dado.
Pero sobre todas las cosas: no comprobarás que aquí, dentro de mi pecho, había un corazón para ti.
Porque decidiste irte sin decir adiós y estoy seguro que no volverás.

Advertisement
  1. Aún no hay trackbacks

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 1.717 seguidores