Contigo
Septiembre 12, 2009
Quiero decir que me gustan las cosas simples y sencillas. No me gustan los grandes acontecimientos ni las grandes salas llenas de gente desconocida en eventos que no tienen trascendencia.
Me gusta el pollo, por ejemplo, en lugar del pavo o del cordero. O prefiero una gelatina en vez de un postre más elaborado. Prefiero las cosas simples como tus cejas despobladas o tu cabello en la cara.
Cualquier tipo de música me gusta. Y prefiero mirar un atardecer que pasarlo en el cine. Prefiero degustar un chocolate caliente sentado frente al quiosco en el parque central de San Cristobal que destrozarme los oídos en algún “antro” de sus alrededores.
Me encanta ir siempre al mismo café en vez de estar buscando los lugares de moda para alardear. Me gusta hacer café y me gusta tomarlo en una taza gigante.
Pronto comenzaré a envejecer sin parar y si hay algo que me gustarìa recibir de ti en ese (como en los otros) días es tiempo. Algo tan simple de y tan sencillo de pedir y tan extraño. El tiempo es simple, nosotros lo complicamos. Dame tiempo, contigo.
Interminablemente
Julio 21, 2009

Ayer se descubrió buscando su olor entre las sábanas: no encontró nada. Fatigado y sin sentido del tiempo se encontró perdido en un amargo placer de recuerdos vivos. Nada tenía sentido y todo parecía ser actual.
La tristeza que le dejó la búsqueda le duró toda la noche, en la que solo soñó poseer su piel de muerto, fría, insensible, insalubre.
La calma de la mañana fría lo devolvió a la realidad, sus sueños se dispersaron una vez más entre pasos a prisa y lluvia serena. Recordar el beso sabor cafecigarro hizo que el día soleado se nublara para siempre en la memoria. Ningún otro igualará ese sabor que aún lo tienta entre amargas memorias.
Día monótono. Por la noche, en el cafetín sucio, en compañía de la soledad, esa música antigua le hizo desear que estuvieran una vez más en aquella cocina, con las luces apagadas, bailando interminablemente, practicando aquellos pasos olvidados de danzón, con una sonrisa tímida entre los labios, y con un abrazo lleno de todo y de nada, con la alegría de vivir, con la confianza del amor instantáneo como de maquinita de café.
Qué necios, los recuerdos.
Hasta la Vida
Junio 8, 2009
Es tan rápido ésto de vivir que ni debería ser cosa seria. Es tan divertido saberse vivo y preocuparse por vanalidades sin sentido, nada más serio que la vida misma, nada más divertido que la no muerte.
Una tarde llena de cafeína y de planes tirados a la basura ha de ser de las cosas más deliciosas: palabrería absurda que hace creerme dueño del tiempo y del futuro, me convierto en un dios de la verdad y la justicia absoluta sin pensar que Tus planes han de ser otros para mi y para ella, por supuesto. Nunca más muerto que creyendome vivo al sentir tu caricia con solo cerrar los ojos.
Quiero, no puedo. Debo, no puedo. Puedo, no será. Una máscara tras otra: culpa mutilada de sangre al morderme la lengua, manos internas que apretan los torrenciales a tope, nudos que se agolpan en mi garganta deteniendo mi respiración por más tiempo del que puedo tolerar.
Todo cambia abruptamente sin que la calma sea interrumpida, la vida es muerte diariamente y es Vida cuando termina por fin. La tuya será Vida si así lo quieres, quiero que lo quieras, decídelo ahora que hay sol porque cuando explotes en la oscuridad amarga no podrás volver.
Ayer no importa, importa el exactamente ahorita que se me deshace la mano a causa de éste chocolate caliente, importa ésta plática y la luz que me da de frente, pero más importa tu sonrisa casi triste, tan pobre que no alcanza para llegarte a los ojos.
Somos y no dejaremos de serlo hasta la muerte, hasta la Vida.
Estaré ahí porque ahí estarás.
De ti
Abril 15, 2009

Es la delgada línea de tus hombros que vi en mis sueños hace unas noches.
Es la suavidad de tu piel y su color, dorado, como el atardecer.
Es tu mirada llena de oscuridad aletargada que desnuda, que destruye.
Es tu voz de sirena que aún me invita a perderme en ti.
Es aquel beso limpio, afuera de ese viejo café que inundamos de amor.
Es el toque de tus manos, temblorosas, húmedas, desesperadas por no soltarme nunca.
Es el color transparente de tus lágrimas derramadas sin sentido aquella tarde que debió ser eterna.
Es el dulce olor que despide tu cabello, y el poder que tiene para quemarnos.
Es el sabor amargo que llega desde mis ojos llenos de verde y beige y negro y nada.
Es ésta noche de luna llena y de imágenes nítidas que se suceden una a la otra como en un carrusel.
Y son estas grandes, inmensas ganas de olvidarte las que me hacen recordarte con más fuerza que ayer y que antier y que hace dos meses.
Quiero dormir una semana completa para que mis ojos descansen de ti.