Contigo
Septiembre 12, 2009
Quiero decir que me gustan las cosas simples y sencillas. No me gustan los grandes acontecimientos ni las grandes salas llenas de gente desconocida en eventos que no tienen trascendencia.
Me gusta el pollo, por ejemplo, en lugar del pavo o del cordero. O prefiero una gelatina en vez de un postre más elaborado. Prefiero las cosas simples como tus cejas despobladas o tu cabello en la cara.
Cualquier tipo de música me gusta. Y prefiero mirar un atardecer que pasarlo en el cine. Prefiero degustar un chocolate caliente sentado frente al quiosco en el parque central de San Cristobal que destrozarme los oídos en algún “antro” de sus alrededores.
Me encanta ir siempre al mismo café en vez de estar buscando los lugares de moda para alardear. Me gusta hacer café y me gusta tomarlo en una taza gigante.
Pronto comenzaré a envejecer sin parar y si hay algo que me gustarìa recibir de ti en ese (como en los otros) días es tiempo. Algo tan simple de y tan sencillo de pedir y tan extraño. El tiempo es simple, nosotros lo complicamos. Dame tiempo, contigo.
Nuestra muerte.
Febrero 1, 2009
Es cierto: aún puedo sentir las paredes que me han aprisionoado desde hace muchos, muchos días. Apenas he podido asomarme un par de veces por encima de la barda de putrefacta carne y gusanos latentes que me limita. Tengo en el centro de la muerte más palabras de las que puedo discernir. Nunca imaginé que la luz no sería menos dolorosa que la oscuridad que me aprisiona cada día. La luz de la noche es tan escasa que me deja cansado hasta la saciedad cuando hago uso de ella, como hoy, que su fuerza mueve mis manos invisiblemente. Sería menos infeliz si pudiera dejar de dormir para siempre y disfrutar de éste silencio sin la agonizante venganza, puntual, del terror de no volver del letargo inútil.
Mis huesos se formaron no de hueso, sino de recuerdos futuros que aún imagino vivir y la maleza espesa que los cubre no es carne, sino vidas pasadas en que no apareciste. Y tu voz se convirtió en mi piel cuando creí escucharla pronunciar mi nombre, y las yemas de mis dedos tan solo son la humedad de nuestros cuerpos desnudos, calcinados, vírgenes el uno del otro. Y mis ojos son tu mirada. Y mis labios tus besos. Y el soplo que me dio vida es el agua fría que nos unió para siempre.
¿Cuándo me recogerás de la esquina de la sala de mi casa en donde me dejaste? ¿Cuándo llorarás pidiéndome valentía? ¿Cuándo dejaré de buscarte en medio de piernas que no son tuyas? ¿Cuándo vendrás a estrechar mi piel hasta explotarme? ¿Cuándo tus pétalos se abrirán para ofrecerme el olor de la amargura que me niegas? ¿Cuándo mis manos recorrerán tus caminos? ¿Cuándo le pedirás a mis brazos que se entrelacen en tu espalda, vacía de mi?
No sé qué soy ni para qué me ayudaste a nacer pero no pienso dejar de existir aunque hoy se cumplan dos mil quinientas cincuenta y cinco noches de nuestra muerte, y duela.
Javier festeja
Octubre 1, 2008
Chanchamito hace gala de su excelsa nobleza y presta en ésta ocasión un pequeño espacio para publicar un video donde se logra apreciar la magestuosa fiesta que fue organizada en honor al 25 aniversario del natalicio de Javier. En el video se pueden apreciar en el festejado, aparte del talento y buen gusto al conducir, un pronunciado afán de protagonismo, así es él, no hago más que transmitir mi sentir.
Enhorabuena Javier.
Un par de días.
Septiembre 26, 2008

El despertador sonó como todas las mañanas, la lucha de egos entre él y yo se tornó áspera, al final, como últimamente pasa, le gané la batalla y se me hizo tarde. Lástima, tan pocas cosas disfruto en la vida y el sueño siempre es un disfuncional conmigo. La brisa matutina, acompañada del compás del motor del camión sucio y moribundo en que me transporto evoca aquella noche en que llegaste con tu sonrisa malvada y me dijiste las palabras que se necesitan para hacer temblar las rodillas. ¿Es raro que una mañana traiga a la mente recuerdos de una noche? Si pudieras darte cuenta cómo por mis ojos han pasado ya los años. Camino por las calles abarrotadas de gente y de ofertas de todo tipo y me gusta el anonimato en que vivo inmerso, creo que no habría mejor paraiso que el de no concer a nadie. Me doy cuenta de las emociones que reflejan las personas y me divierte inventar diálogos para algunas situaciones. Sigo mi paso ennumerando las actividades que no realizaré y que dejaré para el siguiente día. Caigo en la cuenta de que es el último día de la semana y la muerte de un año. No me gusta que la gente se muera, pero tampoco me gusta que se mueran los años, aunque nunca se arrepienten de nada siempre te dejan un sabor pastoso en la boca y un llano triste y problemas sin resolver. Me gusta estar solo y a oscuras para respetar su memoria y me gusta que nadie me acompañe en mi dolor. Estaré en su lecho hasta su último suspiro y lo llevaré en mis brazos a su última morada. Solo quedan un par de días. Mis rodillas hoy están quietas, esperando encontrar el camino que las haga moverse. Hoy nadie me sonreirá con la alegría de la muerte.
Felicidades Señora
Septiembre 11, 2008

Para ti.
Paso lento, débil, la vida ha jugado mucho contigo, pero has sabido sobreponerte siempre. Bajo perfil. Activista de nacimiento. Cambias el mundo cuando creo que es imposible. Guardas siempre felicidad en tus bolsillos y no dudas en compartirla. Nunca dejas de aprender y de sorprender. Tienes el alma de un niño y la inocencia para dejarla ver. Das cuando nadie lo pide. Recibes con una sonrisa y con la incertidumbre de no creerlo merecer. Las lágrimas parecen uno más de tus adornos, qué ironía que las más grandes sean de dolor. La realidad la ves desde el cristal más cruel y te consuelas suspirando esperanza. Se me nubla la vista al imaginar tu sonrisa.
Qué lástima que la vida sea tan corta y qué tú no vivas ciento cincuenta años. Y qué lástima que no pueda regalarte el cielo.