Gravedad

Octubre 15, 2009

La gravedad hace de las suyas. Quiero regresar mis pasos para encontrar basura y la gravedad me detiene en el lugar en donde estoy. Cierro los ojos y quiero soñar muy lejos de aqui y la gravedad no me deja mover ni siquiera en sueños. La gravedad actúa en mi contra últimamente y no me deja hacer nada que signifique morir. Me detiene justo de frente a la realidad maldita que encuentro en cada rincón de mi casa y en cada espejo y en cada calle que recorro.

Quiero que te lleves de una vez por todas todo ésto que traigo encima, ésta “gravedad” que además de no permitirme retroceder, me impide también avanzar.

Quiero olvidarme por un momento, creer que no existo, que no soy, que no estoy.

Con solo cerrar los ojos

Agosto 2, 2009

¿Alguna vez han llorado por la pérdida de algo de inmenso valor sentimental?

Hace dos fines de semana fui a casa de mis papás a visitarlos como normalmente lo hago. Y bajè al patio trasero a ver dos plantas que hace muchos años me regaló una persona muy especial para mi que ya no está entre nosotros. Mi sorpresa fue que el recipiente donde se encontraba una de ellas estaba volteado, lavado, sin señas de que hubiera contenido algo nunca y se me escaparon las de cocodrilo, realmente sentí mucha tristeza y me sentí culpable porque aunque no soy muy devoto de las plantas desde hace unos meses me había propuesto estar al pendiente de ellas cada vez que estuviera cerca. Ciertamente hacía varias semanas que se estaba debilitando mucho y supuse que había muerto definitivamente y mi mamá había desocupado el macetero.

Una de las plantas llegó a mi casa como un regalo, para que lo tomara como reto para no dejarla morir. Ciertamente augantó muchas cosas, varias veces estuvo a punto de morir y las mismas supo reponerse. La segunda (la del recipiente vacío) la rescatamos de una banqueta, ahi nació, alguien tuvo que haberla sembrado, pero por la ubicación que tenía era muy factible que no sobreviviera mucho tiempo, así que decidimos adoptarla y cuidarla. Cuando vi que ya no estaba me dio mucha tristeza porque era un ser vivo con el que me comprometí y al que no le había cumplido. Demás está decir que su muerte también significaba la ruptura de una de las últimas fibras que aún me unen con aquella mujer.

Después de largo rato de tener entre mis manos el traste vacío y pensando y recordando viejos tiempos mi mamá se acercó y sin darse cuenta de lo que me ocurría me dijo: “La planta la coloqué en otro macetero, mírala, qué linda está, cómo se ha repuesto”. Me alegré inmensamente y sonreí complacido al mirarla viva y mejorando.

Recordar tantas cosas hizo darme cuenta que el tiempo ha pasado con demasiada rapidez y cuán cercanas están las personas con sólo cerrar los ojos.

  

   Por demás está decir que la adolescencia es una etapa complicada cuando menos en esencia. Los cambios experimentados son verdaderamente rápidos y a veces no tomamos conciencia que aparentamos mayor madurez de la que realmente tenemos.

   En ésa etapa en que se busca apresuradamente una identidad propia nos basamos de algunos personajes platónicos y de algunos que tenemos de primera mano. Mis hermanos son mucho mayores que yo y ese abismo generacional provocó que me vieran, en ésa época, como el niño, solo asi. Así que busqué relacionarme con personas no tan mayores que yo de las cuales pudiera aprender y que pudieran tomarme en serio. En ésas épocas apareció un familiar, un primo, un hermano que estuvo conmigo, creo que sin saberlo, en una parte extremadamente dificil de mi vida, un amigo con quien podía distraerme de una manera educativa, con quien compartía gustos y de quien tomé algunos (me llegó a gustar una de sus novias jajaja). Creo que solo fueron un par de años de convivencia cercana (porque ha sido un nómada) pero alcanzaron para considerarlo un hermano más, el hermano mayor que cualquier “wey queso” hubiera querido tener.

   Navegando sin un rumbo fijo -por el internet, claro- encontré una canción que es verdaderamente significativa para mi: Weird, de los Hanson. Y lo es porque representa esa época de pláticas acerca de “viejas”, viajes, de profesiones por estudiar, de sueños por realizar, de ésa época en que estuve más cerca de la música de lo que jamás volveré a estar y ésta canción él me ayudó a aprenderla a tocar en la guitarra y aunque ahora hoy solo recuerde los acordes del coro, escucharla hoy, con los Hanson también adultos (el tiempo nunca se detiene) me trae a la mente recuerdos de ésa época que no volverá para nadie y aunque ahora casi no lo vea sigo considerándolo uno de mis mejores amigos, mi segundo hermano mayor.

Me extraño a veces.

Enero 16, 2009

El extraño árbol by Elsa Ortiz

“Cómo te echo de menos” dice Alejandro Sanz justo ahora a través de mis bocinas. Esa frase lo engloba todo. Con ella suelo sorprenderme de vez en cuando. Y es que extraño ese ser que fui antes de conocerte: uraño, solitario, transitorio, casi transparente, al que nunca nadie notaría de no ser por un torpe tropezón accidental.  A partir de aquél lejano domingo de marzo mi vida no volvió a ser la misma, todos notaron en mi sonrisa el sentimiento antiguo y mi mirada por fin pudo ver más allá que el sucio polvo que huía de mis pasos al caminar.
   Duró casi nada, ese casi es la diferencia. A veces, y solo por breves periodos el brillo en mis ojos aparece en algún espejo roto que encuentro entre mis cajas de cartón vacías de recuerdos y de vida. Me extraño a veces. Sólo me arrepiento de lo que no hice. La historia hubiera sido la misma, los personajes, los mismos, solo la actriz sería distinta, las actrices hubieran sido otras, con piel más fría y con telas más gruesas, es todo. Extraño el que pude ser. No me arrepiento de ti, me arrepiento de ella. Y es que nadie en éste mundo lo entendería.
“… Este tiempo sin vernos
cómo te he echado de menos”.