Emoción

Marzo 31, 2009

Quiero sentirme vivo por convicción y no por necesidad. Quiero respirar sin sentir éste dolor que aún hace detener mis pasos cuando tu sombra pasa sobre mi.

Quiero vivir. Quiero olvidar.

Sombra by Ramón Zaragoza

Tiempos

Diciembre 29, 2008

Felices, enamorados.

Los tiempos en que se fundamenta mi vida (quiero creer que la muchos más también) son tan inciertos como predecibles, sabemos todo de ellos y no sabemos nada, así de irónico. Siempre queremos que sean mejores y a veces casi hacemos hasta lo imposible para lograrlo. Andamos siempre en busca de la felicidad, esa ramera que solo nos deja probarla a ratos, tentándonos, para irse cada vez más lejos.

El pasado, es eso, pasado, y es inamovible, perpetuo. Aprendemos de él para mejorar (ojalá). Nos recuerda que existimos. Nos deja las experiencias del trago amargo que pasamos al cometer errores y la satisfacción que acarrean los aciertos. Nos invita a lugares cercanos, lejanos. A vivir lo vivido, a platicar, soñar, reír, llorar, a pelear con quien ya no está. Nos llama a oler ya probar nuevamente, a amar con pasión, a odiar con pasión. Nos hace comprender el por qué del presente, anhelar una meta, lograr un fin. El pasado es bueno, porque se quedó allá, atrás, mostrándonos en un gran biombo los caminos recorridos, que nos llevan a destinos buenos y malos. Nos muestra qué debemos hacer, pero sobre todo que no debemos hacer.

El presente es tonto e ilógico. Muchos hacemos lo que debemos y pocos, muy pocos, lo que queremos. Quisiéramos hacer y tener tantas cosas a la vez y con mucho esfuerzo podemos con unas cuántas. Nos estanca en una época de la que jamás escaparemos. Nos da a probar pincelazos de eternidad con quien está en turno. Nos hace vivir apresuradamente, sin descanso. Queremos asirnos de todo lo que vemos. Guardar para siempre en la memoria el hoy. Nos hace pensar que podemos levantarnos cuantas veces caigamos. Que nunca es tarde para empezar de nuevo. Él hace arrepentirnos de tantas y tantas cosas que marcan nuestras vidas para siempre, a repetir “Hubiera” infinidad de veces y a planear y desear lo que no existe, lo imposible. El presente dura lo que un parpadeo. No es más que una línea, un punto que se sabe existe, pero es invisible. El presente es bueno, porque nos hace recordar lo que fue y suponer lo que vendrá.

“No te jactes del día de mañana que porque no sabes lo que dará el día de sí”. El futuro es un “Castillo en el aire”. Sabemos de él, oímos su rumor pero nunca estaremos seguros de alcanzarlo. Es cambiante. Está lleno de éxitos, fracasos, celos, impotencia, envidia, y tantas cosas que nunca cesan de palpitar. Su color es verde, como la esperanza. Queremos verlo como un oasis , un descanso permanente. El futuro se construye en el pasado y en el presente. Hay que ser cautelosos: suele ser traidor y a veces no tiene escrúpulos. Es bueno, porque existe la posibilidad del éxito. Es malo, porque existe la posibilidad del fracaso. No hay mejor sabor que el de la plenitud.

Hace unos días soñé contigo y conmigo, juntos. Ahí éramos libres, felices. Estábamos sólo mirándonos, sólo enamorados.

Te parecerá extraño que te escriba. A mí también me lo parece, pero últimamente has estado en mi mente más de lo normal y sentí la necesidad de hacerlo… Y aquí estoy, terminando de enlazar éstas palabras que acabas de leer, o que jamás leerás.

2004

La muerte anda merodeando.

Septiembre 2, 2008

Busca por todas partes.

Busca por todas partes.

   Ayer me dormí con la noticia trágica de que mi maestra de música en la secundaria había fallecido. Y me pone triste, no porque precisamente haya sido la mejor maestra que haya tenido, no porque era la más linda (de hecho era todo lo contrario), no porque era la más querida, es porque le sentía especial aprecio. La conocí desde siempre, fue amiga de mis papás en su época de mocedades y ella tuvo siempre un trato especial conmigo en esa etapa que para todos es por demás estresante.

   Era una persona con un carácter apabullante, grosero, pero yo podía leer entre líneas su infelicidad, sus pocas ganas de vivir, su frustración hacia nosequé, la admiraba mucho, sabía mucho, y lo valoraba (ella misma) tan poco. Espero que hoy, donde quiera que esté, haya encontrado la paz que nunca tuvo en vida.