Mi primer amor

Febrero 17, 2009

 

 Estaba cenando tranquilamente la noche del 14 de éste mes cuando un amigo, de unos 15 años más o menos, me pidió que lo llevara a dejarle un regalo a su noviecilla a propósito del día del amor. No entendía por qué necesitaba compañía, sin embargo accedí. En el camino me confesó que le daba pena caminar por la calle con una caja de cartón llena de motivos románticos llenándole las manos. Me dio mucha risa la situación pues al menos a mi, a esa edad me pasaba lo mismo. Durante el corto viaje los nervios de mi amigo se acrecentaban conforme nos acercábamos a la casa de la susodicha. Finalmete llegamos, se bajó del coche y tocó la puerta con una mano mientras con la otra sostenía la caja con más pena que emoción. Ella abrió la puerta con una sonrisa marca Miprimeramor y más emocionada que sorprendida extendió los brazos para recibir el regalo y ponerlo en la mesita del recibidor sin dejar de mirar a los ojos al visitante. Un par de minutos duró el encuentro: un beso casi invisible y apenado para saludarse, un abrazo del tamaño de un suspiro, manos entrelazadas mientras cruzaban media docena de palabras, un beso final menos pudoroso, otro abrazo y al separarse un intercambio de miradas muy distintas a las del recibimiento, ahora más bien parecían de tristeza, de dolor, de resignación.

Durante la plática de regreso pude percatarme que las cosas no marchaban del todo bien. En resumidas cuentas la posición económica jugaba un papel estúpidamente preponderante en la relación. Sí, ella vive acomodadamente y él es común, simple, normal. Deben verse a escondidas, a ratos porque la familia rica no aprueba la mezcla con la familia pobre. Diferencia estúpida de clases. Diferencia que a veces en otras circunstancias, sobrevalora alguno de los dos.

Y pude ver reflejado mi primer amor en la historia que estaba viendo desde primera fila. Guardando las diferencias, también el dinero jugó su parte, los papás de ella nunca me aprobaron por creerme inferior y porque la niña merecía a alguien de mayor clase. Aún así, luchamos por un tiempo: encuentros furtivos, besos más bien robados, miradas cómplices, abrazos que se anojaban interminables… Pero como atinádamente dice el Divo de Juárez, la constumbre pudo más que el amor y la separación llegó inevitablemente, como el día siguiente, como la siguiente noche. A veces me acuerdo de esos momentos y me gusta idealizarlos, como los mejores de mi vida. Está claro que ahora mismo, ella y yo, somos muy diferentes a los que fuimos en aquella época, pero la sensación de querer cerrar un ciclo de vivencias frustradas aún me roba el aliento.

Sea como sea, estoy seguro que el primer amor deja una huella muy marcada, tal vez la más firme de todas. Éste día de San Vanlentín lo pasé solo, y eso nunca ha sido un problema realmente, de hecho tampoco lo fué éste último, hasta que recordé a aquella niña que me miraba como si fuera lo último que verían sus ojos y de la que solo me bastaba obtener un beso casi robado, o un abrazo apresurado para ser completamente feliz.

Aunque ya haya pasado el día comercial y sobrevalorado del amor creo que el tema siempre es actual.  Asi que dime, tu primer amor ¿cómo fue?