… Con la luna de plata.

Septiembre 10, 2008

... Tendré que volver.

... Tendré que volver.

Así es, desde hace dos noches me encuentro en el maravilloso puerto de Veracruz, una ciudad increíble, tan antigua como moderna, tan romántica como frívola. Hace cinco años vine por primera vez en la nueva etapa de mi vida (¿adulto?). Tantos recuerdos se agolpan, tantas emociones convergen en sentimientos encontrados. El puerto siempre será un lugar de paz al que podré acudir cuantas veces sea necesario (alguna vez me autonombré lugar de paz y descubrí que al final fui una simple pausa.) Todas las noches de ésta semana amaré mi trabajo más que nunca, más que hace un año cuando mi vida estaba en clara tensión.

Hoy que las aguas se han calmado y claramente puedo ver el futuro, disfruto de una manera distinta la ciudad, camino por el malecón con una paz increíble, memorizo nuevamente cada detalle, obtengo nuevos recuerdos, una felicidad distinta embarga mi ser y al son de Veracruz del maestro Lara, es indescriptible descubrir cuánto me gusta la ciudad, y cuán orgulloso me hace sentir ser veracruzano.